Sobre monólogos y conversaciones

Hoy he tenido una discusión cuando estaba cenando, discusión en la que todos los presentes me indicaron que tengo la fea costumbre de acaparar las conversaciones y llevarlas a mi terreno.

Todo empezó con una respuesta borde por mi parte, algo habitual en mí, ante una intervención de Sara que precisamente insite en algo que me resulta particularmente irritante: la insistencia en desviar absolutamente todas las conversaciones para acabar hablando de ella misma, el uso de trucos baratos como hacerse la ofendida o la víctima, presumir de altos conocimientos en los temas que surjan en la conversación, fingir interés en la vida de otras personas, no perder la oportunidad para señalar los fallos de otras personas o repetir de forma insistente todo drama, incomodidad o circunstancia que le permita convertirse en protagonista del momento. 

Como ejemplo, en la comida de hoy
  • Si se habla del trastero, destaca que "no sabía" si el trastero está o no ordenado. Mentira, lo sabe de sobra, pero le sirve para destacar que hay una persona en particular (yo) que es poco ordenada (el trastero está así básicamente por culpa mía, eso es cierto). Justo a continuación saca a relucir con detalle que justo ese día tenía una ciática terrible. Dos pájaros de un tiro, tocas los huevos a una persona en la mesa y luego te conviertes en la protagonista.
  • Su hermana habla del dibujo que le hizo a Marta, que está de cumpleaños. Sara recuerda por enésima vez lo que quiere en su cumpleaños. A la persona que hoy es su cumpleaños, compañera suya en el parque desde hace años o del dibujo que ha hecho su hermana, que le ha llevado su tiempo, ni los menciona.
Y así con todo lo que ocurre. Todo empieza en ella y termina en ella.

Por un lado lo entiendo, si uno se siente poco querido actúe de forma compulsiva para llamar la atención de otras personas. Normal y lógico.

Por otro lado, si esas llamadas de atención son continuas, con desconsideración absoluta hacia las demás personas, interrumpiendo, insistiendo en estar en medio de todo lo que pase, y recurriendo al victimismo y con actitudes de "superioridad moral" pues oye, entonces estamos hablando de alguien muy pesado.

Entiendo que haya gente que lo haga sin ser consciente. A partir de determinada edad y cuando esa actitud genera muchos problemas de convivencia continuos con otras personas, te han avisado miles de veces y aún así decides ignorarlo (y digo decides) entonces no se puede alegar "que no me dí cuenta". Eres un imbécil adrede. Por que satisface tu necesidad de atención.

Y no entiendo que la gente de tu entorno no te lo haga ver. Que se pretendan "normalizar" actitudes tóxicas.

Entiendo perfectamente estas actitudes, y el tipo de pensamiento que hay detrás porque toda mi vida he sufrido estos tipos de comportamientos (de mi madre, narcisista manipuladora de libro con "matrícula de honor") y yo he sido uno de ellos. Y sé y veo en mi entorno a dónde llevan (en mi grupo de colegas de running hay un par de ellos, una chica que ha conseguido llevarse a gente a su terreno y un hombre de 50 años que da pena oírle hablar). Llevan a la soledad y a un sufrimiento emocional del que los protagoniza durante toda su vida.

No hay buena fe detrás, hay intolerancia a la frustración y manipulación de otras personas. Hay necesidad de atención de otras personas para no sentirse mal, complejos y neuras graves no resueltos, "estrategias" para parecer una persona distinta a la que eres, cero empatía y un egocentrismo incontrolado.

Si lo combinas con una actitud victimista, ya entonces el resultado es asqueroso.

En fin, encima me han dicho que yo caígo precisamente en todo esto. Lo que faltaba (porque podría ser cierto).

Además me han señalado como Sara se queja a su hermana de lo que "le afecta".  Ya. Este truco ya lo he visto.

En fin, como muestra un botón, del tipo de actitudes que no se pueden permitir en un niño, por todo lo que hay detras. Esta captura es de un whatsapp del grupo de EGB que nos reunimos hace no mucho.  A los 13 años no tenía amigos (ni me preocupaba realmente) y me comportaba claramente como un imbécil, aunque me creía listo. ESTO NO SE PUEDE PERMITIR EN UN NIÑO.

Que sean sinceros contigo mola, tiene un valor incalculable.
Para los profesores era un ejemplo, mis padres "no veían el problema", mis compañeros no me soportaban .... Y de las compañeras mejor no hablar. No habría conseguido que alguna se acercara a mí ni pagando.


De aquí saco varias conclusiones:
  • Primero hay que DAR EJEMPLO, si no se tiene derecho a señalar a otros. El aprender a ser alguien agradable, controlando aquellos impulsos inoportunos, es una necesidad absolutamente prioritaria.
  • No sólo ser agradable, ser una presencia positiva es fundamental.
  • Dadas mis dificultades en interpretar de manera completa lo que pasa a nivel emocional y en las interacciones sociales es bien posible que peque precisamente de lo mismo. Toca cambiar
  • Las actitudes de Sara son tan exageradas y claras que asustan. Requieren tratamiento profesional. Es una batalla perdida por otro lado, porque su familia no piensa como yo.
  • Seré inflexible e intolerante con comportamientos y actitudes victimistas, manipuladoras, de listillo, de graciosillo,  o de "hacerse el guay" cuando las observe en mis hijas o en mi sobrino. No permitiré que las usen.
  • Soy demasiado borde. Toca cambiar. No sería la primera vez que caigo en este tipo de comportamientos. Toca volver al psicólogo, esta vez en serio.
  • La única manera de que un narcisista no te toque las pelotas es ignorarlo
  • El abuso de actividade solitarias por un lado y de pantallas (y en general de "elementos excitantes") para la mente que precisamente refuerzan actitudes narcisistas y el montarse personajes es un peligro serio para la salud mental de cualquiera, y de un adolescente en particular.

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