Fantasías sexuales y vitales

Ummmm ....

Ayer estuve viendo el vídeo de Pablo Zemmit del curso "Reto 21 días sin PMO" correspondiente al día 9 llamado "Fantasías sexuales"



Lo he escuchado varias veces y le estoy dando vueltas ... Francamente Pablo Zemmit es muy bueno describiendo con claridad conceptos de psicología y cómo funciona nuestra mente, que en muchos casos no es de la forma más oportuna precisamente.

Me ha gustado mucho como ha definido las fantasías en general, no sólo las sexuales. Yo destacaría lo siguiente
  • La mente al comprobar que la realidad está muy lejos de lo que desea resuelve el conflicto refugiándose en fantasías
  • Las fantasías pueden volverse peligrosas si refugiándonos en ellas o persiguiéndolas nos olvidamos de la realidad. Confundimos nuestro deseao fantasioso con una posible realidad y en la persecución de ese futuro soñado nos perdemos. Son claramente negativas y tóxicas si se convierten en una manera de escapar de la realidad
  • Las fantasías (sobre posibles futuros) son positivas si nos llevan a la acción en la persecución de objetivos viables
  • Algunos productos de fantasía, como los videojuegos o la pornografía, son tan parecidos a la realidad que son una tentación brutal para nuestra mente.
Si somos muy buenos en los videojuegos, normalmente somos unos mierdas en la vida real (salvo excepciones).

¿Qué es lo que hay que hacer entonces? ¿Cuál sería el antídoto para evitar caer en comportamientos tóxicos de este estilo?
  • Acción y preacción. El problema de mucha gente es que tiene demasiado tiempo libre y se pierden en su mente
  • Estar presente, implicarse con lo que forma parte de nuestra realidad aquí y ahora.
Yo esto hace tiempo que lo tengo claro, he tirado gran parte de mi vida conectado a Internet, leyendo y desarrollándo mis conocimientos sobre tecnlogía y otras áreas, pero perdiendo por el camino mi humanidad y la posibilidad de establecer buenas relaciones de amistad y de pareja con otras personas.

La estrategía a partir de ahora para mí es clara: evitar el uso de pantallas si no está claramente justificado, no invertir demasiado tiempo en Netflix ni en leer Menéame ni en actividades online sin una relación directa con personas de tu entorno real.

Lo veo todos los días, sobre todo en adolescentes y también en gente ya mayor, desconectados de la realidad y con comportamientos claramente antisociales (por falta de madurez, y un caracter egocentrista resultado de familias con problemas, y falta evidente de socialización) se refugian en el telediario, Netflix, o en convertirse en expertos en áreas que no tienen NADA QUE VER con su día a día. Estar al tanto y con detalle de todas las polémicas políticas del momento, muchas de ellas completamente artificales, saberse toda la vida de grupos coreanos de K-POP, y estar al día de todas las novedades que publican en las redes sociales, son comportamientos tristemente habituales y DESTRUCTIVOS.

No sería un problema si estuviera integrado en una vida equilibrada, con un desarrollo emocional y social suficienteny con una dedicación en tiempo limitada.

El ejercicio que recomienda Pablo Zammit es poner una alarma en tres momentos aleatorios del día y describir qué hay en nuestra mente, para que veamos cuánto tiempo perdemos en ensoñaciones y fantasías.

Bueno, allá van tres momentos de mi día de ayer, que la verdad representan lo que hay en mi cabeza de forma continua:
  • Corriendo con unos amigos veo a chicas sexys haciendo deporte. Automáticamente mi mente se pone a valorar estrategias que me podrían llevar a compartir deporte y sexo con mujeres de ese estilo. Evidentemente dejando a mi pareja actual. Valoro cosas como la edad que tengo, mi atractivo físico y mi situación económica. Mi mente empieza a elaborar una hoja de ruta para "ganar puntos" ante las mujeres y hacer que el cambio de pareja sea algo posible. Al mismo tiempo entro en un debate conmigo mismo sobre la ética de hacer algo así (sería un comportamiento bastante narcisista por mi parte) y la oportunidad (tengo 44 años y podría quedarme solo). Por otro lado, continuar con mi pareja actual (49 años, fumadora, mala salud, muy pocos ingresos, con una hija de 13 años narcisista, caprichosa e insufrible) me va a llevar a la ruina.
  • Me imagino a mi mismo como alguien con un físico mucho mejor, musculado y con algún tatuaje, y en general un aspecto mucho más masculino. Pienso entonces en apuntarme a un gimnasio y cuidando mi aspecto, dieta y pesas convertirme en esa versión idealizada de mi mismo de aquí a 7 años.
  • En muchos momentos del día pienso en cómo retomar la relación con mis hijas (me separé hace 7 años) y en particular cómo ser un buen padre y una buena influencia. Mi menta busca estrategias para pasar tiempo con ellas y acabar siendo una influencia positiva en sus vida.

Digamos que hay una visión "ideal" de cómo me gustaría ser (fuerte mental y físicamente, masculino y atractivo), la vida que me gustaría tener (una mujer sana, sexy y femenina, una relación buena y provechosa con mis hijas) y un debate continuo en mi mente sobre qué pasos dar para acercarme a ese futuro soñado.

Tomo nota de lo que ha dicho Pablo, el perderse en fantasías arruina vidas. Hay que ser lo suficientemente inteligente para ACTUAR y acercarse a tus objetivos, sin perderse en imposibles ni fantasías sustitutivas de algo real. Entre la fantasía ideal y la realidad con todos sus defectos entiendo que uno tiene que estar siempre instalado en la realidad.

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